top of page
Buscar

Cómo prepararse para un retiro de ayahuasca: preparación física, mental y emocional

  • Foto del escritor: Ayahuasca Retiros
    Ayahuasca Retiros
  • hace 3 días
  • 6 min de lectura

Participar en un retiro de ayahuasca puede ser una experiencia profundamente significativa. Para muchas personas, el verdadero trabajo no comienza cuando llegan al retiro ni durante la ceremonia, sino varios días —e incluso semanas— antes.

Prepararse adecuadamente no significa intentar controlar lo que va a ocurrir. Al contrario: significa crear las mejores condiciones posibles para poder vivir la experiencia con presencia, calma y respeto.

La preparación puede entenderse desde tres grandes áreas: el cuerpo, la mente y la actitud con la que nos acercamos a la experiencia.



Preparar el cuerpo: volver a lo sencillo

Uno de los primeros aspectos que muchas personas tienen en cuenta antes de un retiro es la alimentación.

Cuando hablamos de la preparación dietética para una experiencia con ayahuasca, es importante evitar entenderla únicamente como una lista rígida de alimentos prohibidos. La idea principal es simplificar la alimentación y prestar atención a cómo nos sentimos.

Durante los días previos, puede ser recomendable optar por comidas sencillas, frescas y fáciles de digerir: verduras, frutas, arroz, cereales, legumbres si se toleran bien y fuentes de proteína adecuadas. También puede ser útil reducir progresivamente los alimentos ultraprocesados, los excesos de azúcar, las comidas muy grasas y las grandes cantidades de comida.

El objetivo no es llegar al retiro debilitado ni pasar hambre. Una preparación adecuada debe permitir que el cuerpo llegue nutrido, hidratado y descansado.

También suele recomendarse evitar el alcohol y otras sustancias recreativas antes del retiro. El descanso adquiere igualmente una importancia especial: llegar después de varios días durmiendo poco, viajando constantemente o sometido a mucho estrés puede dificultar la experiencia.


La dieta también es una práctica de atención

Más allá de los alimentos concretos, existe otro aspecto interesante de la preparación: observar nuestra relación con la comida.

Muchas veces comemos automáticamente. Comemos porque estamos aburridos, ansiosos, cansados o simplemente porque tenemos un hábito determinado.

Los días anteriores al retiro pueden convertirse en una oportunidad para preguntarnos:

¿Tengo hambre realmente? ¿Qué necesita mi cuerpo? ¿Estoy comiendo para nutrirme o para calmar una emoción?

Esta observación sencilla puede formar parte de la preparación.

La dieta, en este sentido, no tiene que convertirse en un acto de obsesión o de perfeccionismo. Se trata de cultivar consciencia.



Preparar la mente: bajar el ruido

Quizá una de las preparaciones más importantes sea también una de las más olvidadas: crear espacio mental.

Vivimos rodeados de estímulos. Teléfono móvil, redes sociales, noticias, trabajo, mensajes, obligaciones, entretenimiento constante...

Nuestra mente rara vez permanece en silencio.

Por eso, antes de un retiro puede ser muy beneficioso empezar a reducir progresivamente ese exceso de estímulos.

No es necesario desaparecer del mundo durante una semana. Pero sí podemos empezar a reservar algunos momentos del día sin teléfono, sin redes sociales y sin contenido externo.

Sentarnos diez minutos en silencio puede parecer algo insignificante. Sin embargo, para una persona acostumbrada a recibir estímulos constantemente, puede convertirse en una práctica muy poderosa.

La pregunta no es únicamente:

“¿Qué quiero conseguir con la ayahuasca?”

También podemos preguntarnos:

“¿Soy capaz de estar conmigo mismo sin intentar distraerme?”

La respiración como puente entre cuerpo y mente

Una herramienta especialmente sencilla para prepararnos es la respiración.

Respirar es algo que hacemos constantemente, pero normalmente no prestamos atención a ello. Y, sin embargo, nuestra respiración está estrechamente relacionada con nuestro estado emocional.

Cuando estamos nerviosos o tenemos miedo, la respiración suele hacerse más rápida y superficial. Cuando estamos tranquilos, suele volverse más lenta y profunda.

Aprender a observar la respiración puede ayudarnos a desarrollar una capacidad fundamental para cualquier experiencia intensa: no reaccionar inmediatamente ante todo lo que aparece.

Una práctica sencilla consiste en dedicar entre cinco y diez minutos al día a sentarse tranquilamente y observar la respiración.

No hace falta modificarla.

Simplemente observar:

¿Cómo entra el aire?

¿Cómo sale?

¿Dónde siento la respiración?

¿Qué ocurre cuando aparece un pensamiento?

¿Puedo volver tranquilamente a la respiración?

Esta práctica puede parecer demasiado simple, pero precisamente ahí reside su valor.

No estamos intentando conseguir un estado especial. Estamos entrenando nuestra capacidad de estar presentes.



Respirar cuando aparece una emoción intensa

Durante una experiencia psicodélica pueden aparecer emociones muy diferentes: alegría, tristeza, miedo, recuerdos, sensaciones corporales o momentos de incertidumbre.

Una reacción natural puede ser intentar escapar de aquello que nos incomoda.

Queremos que desaparezca.

Queremos cambiar el pensamiento.

Queremos abrir los ojos.

Queremos distraernos.

La respiración puede convertirse entonces en un punto de referencia.

No significa que respirar vaya a solucionar cualquier situación ni que debamos enfrentarnos solos a algo que nos resulte abrumador. En un retiro responsable debe existir un equipo preparado para acompañar a los participantes y actuar si surge cualquier problema.

Pero aprender previamente a reconocer la respiración y volver a ella puede proporcionar una herramienta sencilla para recuperar el contacto con el presente.

Inhalo.

Exhalo.

Observo.

No necesito reaccionar inmediatamente.



Preparación emocional: no llegar con expectativas rígidas

Otro aspecto fundamental es la intención.

Muchas personas llegan a un retiro esperando obtener una respuesta concreta.

“Quiero superar esto.”

“Quiero sanar aquello.”

“Quiero encontrar mi propósito.”

“Quiero dejar atrás una relación.”

“Quiero descubrir quién soy.”

Tener una intención puede ser positivo. Sin embargo, es importante diferenciar una intención de una expectativa.

Una intención dice:

“Estoy abierto a explorar esto.”

Una expectativa dice:

“Necesito que ocurra esto.”

La diferencia puede parecer pequeña, pero cambia completamente nuestra relación con la experiencia.

La ayahuasca no debería entenderse como una máquina que produce respuestas a demanda. Cada persona puede vivir el proceso de una manera diferente y, además, una experiencia intensa no significa necesariamente que todo vaya a quedar resuelto de inmediato.

Por eso puede ser útil llegar con una pregunta abierta en lugar de exigir una respuesta.

Por ejemplo:

¿Qué necesito ver?

¿Qué estoy evitando?

¿Qué necesito aprender sobre mí mismo?

¿Qué puedo soltar?



La importancia del descanso y del entorno

La preparación física también incluye algo tan básico como dormir.

Intentar llegar al retiro completamente agotado no es una buena estrategia. El cuerpo necesita energía para atravesar una experiencia que puede ser emocional y físicamente exigente.

También conviene organizar con antelación los aspectos prácticos: transporte, horarios, ropa cómoda, alimentación, descanso y cualquier otra cuestión logística.

Cuantas menos preocupaciones innecesarias tengamos en la cabeza, más fácil será centrarnos en el proceso.

Y existe otro elemento fundamental: el entorno y las personas que acompañan el retiro.

Un retiro serio debe contar con criterios claros de selección y preparación de participantes, información transparente sobre las posibles contraindicaciones y un equipo responsable capaz de actuar ante una emergencia.

La preparación no consiste únicamente en preparar al participante para la experiencia. También consiste en asegurarse de que la experiencia es apropiada y segura para esa persona.

Por ejemplo, determinados medicamentos, condiciones médicas o antecedentes psiquiátricos pueden hacer que la ayahuasca no sea adecuada. Por eso, cualquier participante debería informar honestamente al equipo sobre su estado de salud y medicación. Nunca se deben suspender medicamentos por cuenta propia para participar en un retiro.



Los días previos: menos hacer, más observar

Una buena forma de resumir la preparación sería:

menos ruido, más presencia.

Menos estímulos.

Menos excesos.

Menos alcohol y sustancias.

Menos comida ultraprocesada.

Menos pantallas.

Menos prisas.

Y, al mismo tiempo:

Más descanso.

Más agua.

Más alimentos sencillos.

Más respiración.

Más silencio.

Más contacto con uno mismo.

No se trata de convertir los días previos en una competición de disciplina. Tampoco de obsesionarse con cumplir una lista perfecta.

Se trata de empezar a cambiar nuestro ritmo.

De pasar de un estado de constante actividad a uno de mayor presencia.



Llegar sin máscaras

Quizá la preparación más importante sea la honestidad.

Honestidad con nosotros mismos y con las personas que van a acompañarnos.

No hace falta llegar al retiro siendo una persona perfectamente equilibrada, sin problemas y sin miedos.

Precisamente muchas personas llegan porque están atravesando momentos de cambio, confusión, dolor o búsqueda.

Lo importante es poder reconocer dónde estamos.

Decir cómo nos encontramos.

Compartir nuestras preocupaciones.

Informar de cualquier condición médica o medicación.

Y permitirnos estar presentes sin intentar representar un papel.

No tenemos que demostrar nada.

No tenemos que tener una experiencia “profunda”.

No tenemos que conseguir visiones.

No tenemos que salir transformados en una sola noche.

La preparación consiste, en gran medida, en crear las condiciones para escuchar.



Prepararse también es aprender a integrar

Y existe una última cuestión que merece especial atención: el retiro no termina cuando termina la ceremonia.

Una experiencia puede ser intensa, pero el verdadero cambio se construye posteriormente, en la vida cotidiana.

Lo que una persona comprende durante una experiencia necesita tiempo para convertirse en decisiones, hábitos y comportamientos.

Por eso, la integración es una parte fundamental del proceso.

Después del retiro podemos preguntarnos:

¿Qué he comprendido?

¿Qué quiero cambiar realmente?

¿Qué pequeño paso puedo dar esta semana?

¿Cómo puedo llevar aquello que experimenté a mi vida cotidiana?

Porque quizá el verdadero propósito de una experiencia de este tipo no sea tener una noche extraordinaria, sino utilizar lo vivido como una oportunidad para mirar nuestra vida con mayor honestidad.



Prepararse es comenzar el viaje

Un retiro de ayahuasca no empieza cuando llegamos al lugar donde se celebra la ceremonia.

Empieza cuando decidimos parar.

Cuando empezamos a cuidar nuestro cuerpo.

Cuando reducimos el ruido.

Cuando nos sentamos a respirar.

Cuando observamos nuestros pensamientos sin intentar huir de ellos.

Cuando nos preguntamos qué estamos buscando realmente.

Y cuando tenemos el valor de acercarnos a la experiencia sin exigirle que sea exactamente como nosotros imaginamos.


Prepararse no significa controlar lo que va a suceder.

Significa crear el espacio necesario para poder estar presentes ante lo que suceda.

Y, en muchas ocasiones, ese puede ser ya el primer paso del viaje.

 
 
 

Comentarios


Ayahuasca Madrid

©2023 por Ayahuasca Madrid. Creado con Wix.com

bottom of page